¡LIBEREN AL GRINCH!
Por Luis Álvarez*

¡Ya es Navidad! ¿Otra vez? Pero si apenas el año pasado le estaba recetando a mis tarjetas de crédito un nada invernal sobregiro para comprar esos regalitos que no pueden faltar debajo del arbolito de navidad. Regalitos que sabes bien jamás van a usar aquellos a los que más quieres. Tip navideño: dale el ticket de compra a los que sí son tus verdaderos íntimos para que puedan cambiar su regalo por algo que sí les sirva. Mejor aún, regálales dinero en efectivo. Y sí eres un Grinch como yo, haz que te recuerden por siempre y no les regales nada.

La Cara de Alguien en Pleno Espíritu Navideño. ¿A poco no?Sé que todos ustedes, compañeros de la causa, y miembros de lo que Germán Dehesa llama el Club de Scrooge, me comprenden. Estoy conmovido hasta las lágrimas nomás de pensar en todos aquellos suéteres tejidos en estambre amarillo y verde que nos caerán encima, el horrendo bacalao que prepara todos los años tu cuñada, los chamacos pegosteosos que malagradecidos romperán lo que tú les regalaste en .05 segundos flat. Tan sólo de recordar que te gastaste $500 pesos en el regalo del intercambio de la oficina para que tú recibieras un disco pirata de 15 varos con el patético de Luis Miguel cantando villancicos (naaavidah, naaavidah, yeah!), es suficiente como para patear a las botargas del Dr. Simi disfrazadas de Santa Clos – con harta saña. Créanme, es terapéutico.

Estas son las fechas en las que es imposible salir de la oficina porque todo lo que no se entregó en agosto se tiene que entregar antes del 15, que es cuando el Jefecito se nos va de vacaciones a esquiar a Aspen con toda la familia. Por cierto, échate una campaña navideña para meter en tele, la necesitamos para el viernes. ¿Cómo que esto lo debimos de haber pensado en agosto? Si apenas en septiembre estábamos viendo lo del grito. ¿Qué es eso de que tú estás más tronado que el camello que llevó a Baltasar a Belén? No hay bronca, trabaja medio día el 24 y te recuperas el 25.

Es muy difícil mantener la calma y la cordura cuando uno entra a cualquier lugar y lo primero que escucha es una más de las versiones del Niño del Tambor (porrompopompóm). O peor aún, los Peces en el Río ¿Alguien ha visto beber agua a los peces? ¿Nadie ha reparado en el hecho de que en Belén no hay ríos? Insisto, ¿qué hacen los peces con toda el agua que se bebieron? (porrompopompóm)

Y claro, no puede faltar Santa Clós. El maldito gordo se vuelve más ubicuo que candidato a diputado en tiempos de campaña. Entras a una casa y tienes al barbón inmortalizado en figuras de cerámica, pasta, vidrio, pinturas, esferas, muñecos de peluche, papel maché, fondos de pantalla, piñatas, figuras tamaño natural de Satán Clós metiéndose por la ventana… ‘Pérame, ese es un ratero camuflajeado. (porrompopompóm).

Santa Multichambas

La vida para el Grinch que llevamos dentro es muy difícil. Por ello comprendo que es precisamente en estas fechas cuando aumenta escandalosamente la tasa de suicidios (porrompopompóm). Si no fuera por los antidepresivos etílicos que se recetan la mayoría de mis compatriotas cada que arrancan las posadas, el índice de población de México llegaría muy mermado para Navidad, ya no digamos al Primero de Enero que es cuando decimos orgullosamente “¡Oh, mi Dios! ¡Pero qué cruda traigo!” (porrompopompóm).


CONTINUA -> ¡LIBEREN AL GRINCH! — Parte 2

Artículo: Reconocimientos 2007

Artículo: Tu oficina mundial

Artículo: LATINOAMERICA EN EL 2050

who we are | what we do | our clients | contact us | articles | private access

  ¡AGARREN AL LADRON! ¡YA PARECE DIPUTADO!